Tengo la Vito B desde hace al menos ocho años, si no recuerdo mal. Un regalo que me hizo un forero porque, al parecer, yo la iba a aprovechar más que él. Ay, J., si me lees, ya ves, para nada … y es una pena porque la cámara, con sus limitaciones, es un juguete magnífico.
Llevo tiempo queriendo, al menos, probarla, pero siempre encuentro una excusa para tirar de Nikon o, vaya, de Leica, si de telemétricas se trata. Y es que la Vito es una cámara … sin telémetro, jeje, una de esas limitaciones a las que me refería 😉 Ya se ve que, puestos a comparar, las limitaciones de esta cámara setentona se acumulan, en tiempos en los que, apenas cada dos años, nuestras modernidades digitales añaden una mejora (siempre insuperable) a su panoplia de maravillas. En fin. En serio, la única limitación «molesta» de la cámara me ha parecido coyuntural. Culpa mía por haber cargado un HP5 en una cámara que ofrece un 1/300 de velocidad máxima. Peor, jajaja, como agravante, encima, la he estrenado en un día de esos en los que Madrid nos regala una luz magnífica. Nada extraño, ciertamente, menos aún en otoño e invierno. En fin, que no llevar grisómetro tampoco es culpa de la Vito 😉
Paseo otoñal, pues, cargado con la pequeña Vito B y, ansioso soy, la Hasselblad, con la que hice un rollo, también de HP5.



























Vito B + Color-Skopar 50/3.5
HP5 : HC-110

