Castiel en color, tan lejos

Lejos de casa, más estos días en los que viajar solo se permite por causa mayor … o a la memoria. A eso vamos. Memoria de unos días de verano.

Castiel es mi pueblo. Castielfabib, en el rincón de Ademuz. Un exclave de Valencia entre Cuenca y Teruel. Nada menos.

Habrá oportunidad de más fotografías y más historia. Vamos con aquellos días luminosos del verano de un año, 2015, que se nos atragantó en abril. En fin.

Hice las fotografías con cuatro cámaras, aunque no siempre paseé con todas en la mochila. Bronica ECTL II, con la que disparé un rollo de Provia caducado, ay, el segundo de diapo en el año loco de carrete; Pentax 645N, que ya no está conmigo; Hapo 66-E, que sigue y se multiplica (me chiflan estas preciosidades de fuelle); y la Canon EOS 3, que vendí para cambiarla por la más moderna Canon EOS 1v … colosal.

Castiel se asienta sobre un cerro junto a las hoces del río Ebrón, tributario del Turia.

Destaca su cuidado … desorden y los restos de la muralla que se adivina en la torre solitaria, en el punto más alto del pueblo.

Bajando al fondo de la hoz se aprecia lo arriscado de sus casas, casi colgadas sobre el cortado ….

Y del otro lado, mirando hacia el valle y la hoz desde el modesto risco que tapa la torre de la iglesia, la vista es fabulosa, más cuando amanece y la niebla se levanta:

Desde este mismo punto, aunque flanqueando la iglesia fortaleza, el paisaje se adentra en Teruel entre álamos, chopos y frutales …

Los alrededores del pueblo son, como digo frecuentemente, una golosina para el fotógrafo, sobre todo para el fotógrafo que además disfruta de la naturaleza en cualquier época del año.

El río Ebrón, que nace en Tormón a 12 km distancia, discurre con fuerza … incluso movía molinos harineros ya en el siglo XIII . En Castiel aún se ven los restos de sus sucesivas reconstrucciones. No tengo fotos. Espero remediarlo. Esta el la ribera más cercana:

Aunque las mejores pozas están en los Estrechos, más allá de El Cuervo, en Castiel tenemos suficientes para asegurar un buen chapuzón ¡en agua muy fresca! jajaja

Pero Castiel es sobre todo … Castiel: sus calles estrechas, sus casas de puertas y paredes desportilladas, ese caos “urbanístico”, jeje, que lo hace tan atractivo, tan querido por todos.

Esta, desde el salón de nuestra casita …

… en una de las pocas calles sin cuesta …

… cosa rara ya que el visitante descubrirá que la visita a Castiel es, sobre todo, una cuesta 😉

Por ejemplo, camino de San Antonio desde la calle de El Calvario, junto al que fuera el calabozo de la villa

o bajando a la huerta … mientras apreciamos el paso del tiempo y los detalles “barrocos” de la arquitectura más popular …

y vuelta a la plaza del pueblo …

Una parada para un retrato con gatito …

… y un posado de hermanos …

Muchas fotos por hacer. Me he dado cuenta de que sobre todo tengo en blanco y negro. El pueblo las merece también en color. Tengo pocas, ya se ve. Todas familiares.

Ribera del Jarama

“Describiré brevemente y por su orden estos ríos, empezando por Jarama: sus primeras fuentes se encuentran en el gneis de la vertiente Sur de Somosierra, entre el Cerro de la Cebollera y el de Excomunión. Corre tocando la Provincia de Madrid, por La Hiruela y por los molinos de Montejo de la Sierra y de Prádena del Rincón. Entra luego en Guadalajara, atravesando pizarras silurianas, hasta el Convento que fue de Bonaval. Penetra por grandes estrechuras en la faja caliza del cretáceo —prolongación de la del Pontón de la Oliva, que se dirige por Tamajón a Congostrina hacia Sigüenza. Se une al Lozoya un poco más abajo del Pontón de la Oliva. Tuerce después al Sur y hace la vega de Torrelaguna, dejando Uceda a la izquierda, ochenta metros más alta, donde hay un puente de madera. Desde su unión con el Lozoya sirve de límite a las dos provincias. Se interna en la de Madrid, pocos kilómetros arriba del Espartal, ya en la faja de arenas diluviales del tiempo cuaternario, y sus aguas divagan por un cauce indeciso, sin dejar provecho a la agricultura. En Talamanca, tan sólo, se pudo hacer con ellas una acequia muy corta, para dar movimiento a un molino de dos piedras. Tiene un puente en el mismo Talamanca, hoy ya inútil, porque el río lo rehusó hace largos años y se abrió otro camino. De Talamanca a Paracuellos se pasa el río por diferentes barcas, hasta el Puente Viveros, por donde cruza la carretera de Aragón-Cataluña, en el kilómetro diez y seis desde Madrid…”

Aunque es, según Ferlosio, la mejor página de toda la novela [El Jarama], se trata de una cita casi textual de la Descripción física y geográfica de la Provincia de Madrid de don Casiano de Prado (Imprenta Nacional, Madrid, 1864, páginas 10 y 11)

Me chifla, “[…] el río lo rehusó hace largos años y se abrió otro camino” …

Hay unos 60 kilómetros desde el cerro Cebollera hasta estas riberas del río a su paso por Talamanca. Son riberas en las que se observan los efectos de las crecidas: árboles caídos, troncos partidos, remolinos de fronda y limo … un paisaje muy goloso para el fotógrafo aficionado en el que, además, encuentra refugio el majestuoso puente romano, “hoy ya inútil”, al que se refería don Casiano. Inútil … uf.

Recordar: pinchar para hacer MÁS GRANDE 🙂

Un canal , esa “acequia muy corta”, parece un arroyo bajo el puente …

La chopera que da refugio al puente es un golosina de luces, sombras, texturas … y fugas

Casi parece la nave lateral de una catedral con sus bóvedas de arista tejidas con ramas esqueléticas …

Y por fin encontramos el río. Las crecidas no son infrecuentes y desde luego son impetuosas …

… se llevan el limo y la tierra de las orillas, destapando las someras raíces de los árboles más cercanos …

… que en primaverá cubrirán las lindes del río con una fronda espesa …

  • EquipoChamonix F1 : Schneider Super Angulon 90/8
  • Película y reveladorFoma 100 : ISO 100 : HC-110 1+63
  • Otros datosEpson V800 : Epson Scan

Panorámicas

Aunque me siguen fascinando los retratos con poca, no,  escasísima profundidad de campo, confieso que estoy muy enganchado a la fotografía panorámica. Es habitual que ahora eche a la mochila un objetivo de 21mm, 24mm o 35mm … cuando no todos ellos, tanto en formato universal de 24×36  milímetros como en su equivalente más extremo de formato medio o gran formato. Por ejemplo, el interesantísimo SMC Pentax 6×7 45mm F4 para la, claro, Pentax 6×7; o el Nikkor-SW 65mm F4 que no falta nunca en la mochila cuando toca Chamonix 😉

Pero la fotografía panorámica es aún más extrema. Esencialmente, unir varías fotografías disparadas en secuencia para capturar una imagen que no alcanza a capturar razonablemente un objetivo ultra-angular. 

Pues bien, una forma “natural” de unir varias fotografías es exponer simultáneamente dos o tres tomas. Es decir, disfrutar de una cámara panorámica 🙂Uno de los formatos más extremos es el 6×17 ¡centímetros! Es decir, una fotografía de formato medio que abarca prácticamente TRES de las de 6×6 en una única exposición.

Es un formato caprichoso, mucho, no sólo porque implica que con un rollo de 120 sólo se podrán hacer CUATRO fotos, si no porque resultan imposibles de ampliar en el laboratorio de un aficionado convencional. En fin. 

Las cámaras panorámicas son caras. Es decir, salvando las excepciones que vienen de Rusia y las pocas que quedan de China, el panorámico es un formato “caro” de ejecutar. Pero tan, tan atractivo. Les recomiendo, para empezar con algo realmente clásico, el libro Praga Panorámica, del fotógrafo Josef Sudek, el poeta de Praga:

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Por cierto que la cámara que usó para hacer las “panos” de Praga es una joyita que me encantaría probar. Bueno, no exactamente una como la suya. La de Sudek era una Panoram Kodak nº 4, una pequeñaja que producía enormes negativos … de una película extinta hace tiempo. 


Entre tanto y con un oferta creciente, aunque no tanto si miramos los precios, he comprado una cámara sorprendente, la Malefic 6×17. Sorprendente porque sorpresa fue constatar lo bien acabada que está ¡hasta me parece elegante! Y sorprendente por los resultados que ofrece. Claro que no debería extrañar, ya que la cámara es tan buena como el objetivo que puedas montar. Resumiendo mucho: es una cámara de formato medio en la que se monta un objetivo de gran formato. Vaya, es como usar un respaldo de formato medio en una cámara de gran formato 🙂 En mi caso el objetivo es el Nikkor-SW 65mm F4. Un habitual de mi mochila “Chamonix”.

Y qué mejor sitio para empezar a probarla que cerquita de casa 😉 En las orillas del Jarama, que bien merecen una entrada propia.

Como siempre ¡PULSAR PARA AMPLIAR !

Y al menos una no tan habitual …

En las dos últimas se observa el problema que plantea un negativo tan exigente: el objetivo de gran formato debe asegurar una buen círculo de imagen a F22 o F16, de otro modo ,ay, el temido viñeteo … que, oiga, a veces no molesta … el que no se conforma, jeje. El Nikkor alcanza los 170mm a F16 ¡e infinito! En las dos últimas “enfoqué” a 10 metros lo que, la verdad, disparando a F22 resultaba casi inútil por inapreciable.

Pero ¡¡¡qué gozada!!! Ya he cargado el próximo rollo.

  • Equipo: Malefic 6×17 : Nikkor-SW 65mm f/4
  • Película y revelador: Foma 100 : HC-110 (1+63)
  • Otros datos: Epson V800 : Epson Scan

Ah, y esta es la novia:

¡Alma de Nikon!

Podéis ver otros modelos en esta página:

https://www.maleficwares.com/

Comunión

No, no es la sesión de fotos de la Primera Comunión de mi peque. Para su primera Eucaristía contratamos a un profesional. Entonces no sospeché que aquel día sería el primero de la afición que ahora tanto disfruto. Je. En realidad pasaron casi dos años hasta que preparamos esta sesión. 

Violeta no había pegado el estirón así que aún podía ponerse su vestido … aunque le quedara algo más justito. 

Para aquel carrete tuve claro que usaría una Canon EF ya que, además de película, también iba a disparar digital con la Canon 6D. Optimicé la carga 😉

Quise probar con Foma 200 porque llevaba tiempo leyendo reseñas que coincidían en destacar un aspecto de la emulsión: su aire “retro”o “vintage”. Incluso ahora no estoy seguro de que sea así, quiero decir, que sea cosa de la Foma 200 especialmente. A mi, con el tiempo, me recuerda al Trix que descarté entonces. 

Con esa idea, el destacar el aire “vintage” del vestido y de la propio Violeta, escogimos como entorno una alameda cercana a casa. Las tardes de verano regalan una luz maravillosa con la que imaginamos varias escenas. La fronda es densa, pero la luz baja de la tarde consigue filtrarse para ofrecer un fondo que hace filigranas de luz con las aperturas más arriesgadas. Esos desenfoque, el bokeh, ay, sigue siendo uno de nuestros “motivos” favoritos.

La tarde resultó especialmente propicia. Rosa preparó un par de vestidos para la ocasión; además del peinado, las flores, diademas y otros apechusques con los que jugamos a ser fotógrafos 😉

Esta es una de mis fotografías favoritas. Es justo la escena que imaginé. Hice dos fotos: esta y una digital parecida pero no igual.

Aunque el aire “retro” de esta otra es mucho más evidente 🙂 Y creo que es gracias a la expresión de la peque …

Alguna sonrisita … la luz, más abundante.

Y con el cambio de atuendo y diadema, retratos …

… varios retratos

… y alguna fotografía “desfilando”

  • Equipo: Canon EOS 3 : Canon EF 135/2 L
  • Película y revelador: Foma 200 : Rodinal 1+50
  • Otros datos: Epson V370 : Epson Scan

Y sí, por qué no … momentos pastel-digital, que un día es un día 😉

Y también blanco y negro digitales … puros digitales, quiero decir, jeje.

  • Equipo: Canon EOS 6D : Canon EF 70-200 2.8 L

Calles de Trujillo

El ciego sol … aunque se estrella contra los sillares y hace flamear las lunas de coches y ventanales en la plaza, ay, apenas calienta hasta bien entrada la mañana.

Se quedó un cielo de inverno, casi sin color de tan luminoso, así que, por si quedara alguna duda, filtro amarillo o polarizador para un paseo en blanco y negro 😉 a la espera de que alguna nube le hiciera un roto a tanta monotonía celeste, jeje. Hubo suerte … demasiada, me temo.

Salimos de la Plaza Mayor por la Calle Cuesta de la Sangre. Turistas ligeros, con más interés en la foto que en la historia de esas calles que merecen una próxima visita tranquila e informada. Qué queréis, pese a su fama Trujillo nos tomó por sorpresa. Nos dejó con la boca abierta. 

Aunque seguí usando la Pentax 6×7, también hice varias fotografías con el Nikkor 24/2.8 … que se ha enamorado de la FA y yo de la pareja 🙂 

Con la Pentax tiré Ilford HP5 y FP4 cuando se agotó el primero. Con Nikon un carrete de AgfaPhoto APX 400 … que me ha gustado mucho más que el que hice en Madrid días más tarde. En realidad, no es tanto preferencia porque los grises de Madrid van ganando puntos, no, es más bien que los extremeños se aproximan más al contraste que observo en fotos de otros y que tanto me apetece, aunque …

Volviendo a Trujillo, decía que salimos de la Plaza Mayor por la Calle Cuesta de la Sangre, en donde quedó por visitar el palacio de Chaves-Sotomayor. Continuamos por la Calle Ballesteros para descubrir la almenada Puerta Arco de la Sangre o de Santiago, entre la casa de Luis Chaves “El Viejo” y la Iglesia de Santiago.

Una de las puertas de la casa de Luis Chaves …

Desde la Plaza de Santiago decidimos continuar hacia la iglesia de Santa María la Mayor, pero antes hicimos una foto a la fachada de la iglesuca de Santiago:

Ay, sí, el muy necesario progreso ha sembrado nuestras calles de papeleras, contenedores y gruesos cables y canales que, pese a su ubicuidad no logran desmentir la belleza de Trujillo, aunque en ocasiones, vaya, casi lo logran.

Desde la calle Alhamar alcanzamos las Plaza de los Moritos. Frente a ésta se alza el imponente templo dedicado a la Virgen. Cuesta creer que se trate de un edificio casi totalmente reconstruido tras sufrir hasta un seísmo a comienzos del s. XVIII. Merece muchísimo la pena visitar esta página.

Como se hacía tarde entramos sin entretenernos más, con el objetivo fundamental de subir a lo más alto de sus torres para disfrutar de las vistas … 100% turisteo 🙂

El rosetón de la fachada de poniente, pero sobre todo los ventanales de la de mediodía me regalaron la luz suficiente para disparar tres fotos a pulso, de nuevo con la Nikon FA. El APX 400, como se ve, no destaca por su contraste algo que, no obstante, no me disgusta.

Desde la Torre Nueva admiramos la impresionante torre románica del templo … elegante, grandiosa ¡¡románica!!

La alcazaba, en lo más alto de la ciudad, parece achicarse desde esta vista privilegiada ….

Desde la Torre Nueva también se nos brinda una magnífica vista de tantos monumentos que no llegamos a visitar … como la casa-fuerte de los Altamirano !!!

El panorama desde la preciosa torre románica es magnífico… se alcanzan a ver los montes que protege la Reserva de Monfragüe.

Se hacía tarde. La iglesia cierra a las 2 pm. Descanso de dos horas. Continuamos el paseo por los alrededores del templo…

… para descubrir la belleza en ruinas del Monasterio de San Francisco el Real de la Coria ….

Trujillo parecía no agotarse. Ni nosotros, que decidimos esperar a que cayera la tarde para comer en la Troya, si aún estuviera abierto. La luz era preciosa e intensa, de una calidad fría, como se estaba quedando la tarde… el filtro amarillo reafirmó el contraste de cada escena.

Por fin nos encaminamos hacia la alcazaba. Entre los muros del Convento de las Jerónimas y el Palacio de Lorenzana nos despedimos, hasta otra, de la torre “vieja” de Santa María la Mayor.

Desde aquí, FP4+

Media vuelta, por las calles de piedra y muros empedrados a los que sienta fenomenal el FP4+ y el filtro amarillo.

Y por fin, la alcazaba …

… con sus elengantísimas almenas y su reverso de sombras

Y un retrato, el de mi señora ¡nada menos! Cambié al 55mm y disparé sin acercarme demasiado por no deformar la imagen aunque buscando alargar el magnífico adarve de la muralla … estirar la fuga hacia el horizonte. Ummmm.

Las nubes se amontonaban arrastradas por un viento gélidos del noroeste. Aunque no apetece es hora de volver, echar un último vistazo desde aquella atalaya privilegiada …

… y de camino atrapar la luz de la tarde …

Qué bien lo pasamos. Y qué bien comimos en La Troya. Ya, de regreso al hotel, el último vistazo a la alcazaba …

  • Equipo: Pentax 6×7 : SMC Pentax 105/2.4 : SMC Pentax 55/4 : Filtro amarillo (además Nikon FA, en donde se indica)
  • Película y revelador: Ilford HP5 : FP4+ : ID-76 1+3 (otros)
  • Otros datos: Epson V800 : Epson Scan

Plaza Mayor de Trujillo

¡Qué fotogénica es la Plaza Mayor de Trujillo! Los años, en especial aquel siglo XVI, le han sentado genial 😉

Del siglo XVI son los palacios que conforman su perímetro. Como el de los  los Duques de San Carlos (o de los Carvajal Vargas), de impresionante sillería, en el que destaca la portada, sí, pero llama la atención su balcón de esquina. Hay un balcón en la vecina iglesia de San Martín que ofrece un punto de vista inigualable de la fachada principal del Palacio y de su balcón …

La iglesia de San Martín es la protagonista absoluta de la plaza, rivalizando con la imponente estatua de Pizarro, claro.  La iglesia que podemos admirar ahora  empezó gótica y terminó renacentista. Aunque de la original, del s. XIV, se conserva la torre campanario:

Confieso que como fotógrafo aficionado hubiera repetido y repetido varias fotos, jajajajaja. De hecho lo hice aunque cambiando ligeramente perspectiva. Como la que se ofrece desde la portada de la propia iglesia para admirar el Palacio de la Conquista:

Me atrajo particularmente el flanco porticado que continúa hacia la calle de la Cuesta de la Sangre:

Desde la Cuesta de la Sangre

Pero no menos llamativa es la escalinata que baja al centro de la plaza. Y claro, ay, de nuevo la Iglesia de San Martín:

El tamaño de la estatua ecuestre de Pizarro es impresionante. Importa en en una plaza en la que rivaliza con siglos de historia:

Para este paseo llevé Pentax 6×7 con 105/2.4 y, claro, un angular moderado, el 55/4. Pensé en cargar con la Chamonix, pero como había posibilidad de lluvia preferí llevar algo que pudiera guardar más rápidamente.

Eso sí, en el bolsillo la Leica IIIf con el diminuto Summaron 35/3.5. El día que llegamos llovió así que sólo telemétrica en una mano mientras sujetaba el paraguas con la otra:

También llevé la Nikon FA con el maravilloso Nikkor 24/2.8 AIs. Aunque en la plaza sólo hice esta foto con esa combinación:

  • Equipo: Pentax 6×7 : SMC Pentax 105/2.4 : Filtro amarillo (además Leica IIIf y Nikon FA, en donde se indica)
  • Película y revelador: Ilford HP5 : ID-76 1+3 (otros)
  • Otros datos: Epson V800 : Epson Scan

Grises

Gris, mucho. Un día frío y húmedo, casi lluvioso.

Mi emulsión de referencia, la película blanco y negro que uso más a menudo es Ilford HP5+.  Sin embargo en este paseo decidí cargar Agfaphoto APX 400. Me gusta probar y jugar con las emulsiones; pensar qué puedo obtener haciendo qué.

Como había leído varias reseñas de APX 400 no esperaba un negativo contrastado. Blancos y negros separaditos, sí, pero a través de un puente corto de grises. También había leído que la sensibilidad real de la emulsión rondaba el ISO 200. Incluso la propia Agfa recomienda ISO 320 según el revelador escogido. Gris, por lo tanto. Redundancia. Más aún con un cielo cubierto de denso invierno 😉


Decidí, pues, disparar a ISO 200 y revelar al nominal, es decir prolongar el revelado hasta los 28 minutos recomendados para ISO 400. De este modo pensé que incrementaría la gama tonal, vaya, conseguiría estirar esos grises para sacar matices de la película y a las escenas. 

No mucho con esta combinación de APX 400+D76+”el día”, como se verá. Cierto que la densidad de los negativos se hizo evidente, más a causa de un detalle que no tuve en cuenta al hacer el planteamiento y que luego, ya paseando, no me preocupé en corregir siempre: la escala de la cámara no corresponde con la estándar del grisómetro. Vaya, muchas fotos las sobre-expuse aún más. 


En resumen. Sobreexposión y cierto sobrerevelado … la gama tonal no mejoró, reventé las altas luces en no pocas tomas y, de propina, más grano.

Demasiada experimentación para un primer contacto … oye, y lo que disfruté 😉

  • Equipo: Leica IIIf : Summaron 35mm f3.5
  • Película y revelador: AgfaPhoto APX 400 : D76 1+3 (28 minutos)
  • Otros datos: Epson V800 : Epson Scan

Eché a andar por las inmediaciones del Museo del Prado.

Me sigue maravillando, sorprendiendo la impresionante sensación de volumen que ofrece un objetivo de 35mm con un apertura de f/3.5 …

Hacía tiempo que no veía la puerta sin andamios

Ya en la calle Alcalá, dando un paseo para llegar a la estación de metro que me facilitara el regreso con el mínimo de trasbordos …

… llegué a la Puerta del Sol y de ahí a la calla del Carmen …

… para subir a Gran Vía, camino de la Plaza de Santa Bárbara …

… más o menos atajando por Malasaña …

(el respeto por lo ajeno, aunque compartido … la tragedia de los comunes, bueno, de los vulgares vándalos)

Y tras un último rodeo para admirar la iglesia de la Parroquia de Santa Bárbara …

… llego por fin a la plaza del mismo nombre:

¡Gracias!

Tarancón, 1 de enero

Rescato dos fotografías del primer paseo del año. Se trata de dos imágenes que conocía. Dos fotografías más que latentes, pues …

Primero acudimos a la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. Frente a su fachada principal se encrespan las casas del caño gordo, en el barrio de San Roque. Siempre me ha gustado esta imagen. Un caos “hermético” …

El cielo me parecía perfecto con la luz adecuada. Las nubes, apenas un rastro, necesitaban un filtro.

La segunda imagen, ya de vuelta a casa …

With love’s light wings did I o’er-perch these walls;
For stony limits cannot hold love out,
And what love can do that dares love attempt;
Therefore thy kinsmen are no let to me.

😊

  • Equipo: Rolleiflex 3.5f : Planar 75mm f3.5
  • Película y revelador: Ilford HP5 : HC-110 1+47
  • Otros datos: Epson V800 : Epson Scan

¡Mels!

Probablemente esta es la sesión que más he disfrutado este año. Hemos disfrutado.

Mels es una franquicia de hamburgueserías que se ha hecho popular en buena parte de España. Además de por sus platos, Mels se caracteriza por una atractiva ambientación sesentera. Al menos a mi siempre me lo ha parecido. Los colores, la simetría en la disposición de sus mesas, la luz de algunos de sus locales en verano; en fin, una estupenda puesta en escena al alcance de un aficionado a la que nos apetecía sacar partido.

Rosa vistió y peinó a las peques para la ocasión 😊 Creo que acertó plenamente.

Desde que me rondó la idea siempre tuve claro que haría las fotografías con un cámara de formato medio, preferentemente una 6×7, mi formato favorito. Y, por supuesto, tratándose de retratos a color, Portra 400. Lo mejor para mis niñas. Jeje.

Usé una Mamiya RZ 67 junto con su objetivo más especial, en mi opinión, el Sekor 110mm f2.8. Equivale, aproximadamente, a un 55mm f1.4 de formato universal.  Su calidad es excepcional. Cierto que el tamaño del negativo ayuda.

Cámara y objetivo pesan unos 2,5 kg pero se manejan con ¡¡desmedido placer!! Jajajaja.

Hicimos las fotos sobre las 18.30, con el local prácticamente vacío, como es lógico. Antes de acudir consultamos a los empleados qué les parecía la idea. Nos comentaron que no éramos los primeros en montar una sesión allí … aunque estoy seguro de que nadie la hizo con niñas tan guapas 😉

  • EquipoMamiya RZ67 : Sekor 110/2.8
  • Película y reveladorKodak Portra 400 : Kit Tetenal (revelado casero)
  • Otros datosEpson V800 : Silverfast

Una primera foto de mi rubita:

Las hermanitas se ponen al día …

… para luego disfrutar de un delicioso batido 😉

¡Fin!

Cuenca, otra vez

Cuenca de nuevo, esta vez en “gran formato”.

Mañana de paseo fotográfico por la bellísima ciudad de Cuenca. Me quedé con ganas de más pero lo cierto es que sólo llevé 16 placas. Aunque Foma 100 no lleva mucha plata, jejeje, las placas “pesan” como cualquier pata negra cuando van cargadas en sus chasis … 8 en total. Mañana de estreno. Sí, un estupendo Manfrotto 055 de aluminio que, acompañado de su rótula Manfrotto 410 superaban los 3,5 kilos de peso. Sarna con gusto … 

El Manfrotto ha supuesto una mejora notable en mi experiencia con la Chamonix. Su robustez y la facilidad de manejo de la 410 facilitan un experiencia fluida … más fluida. 

No me quejo del rendimiento de la Foma 100, ni de los resultados del revelado con HC-110, pero seguramente hubieran sido mejores con FP4 o HP5 … vale, obvio, aunque es cierto que sobre todo los eché de menos en las últimas fotos pensando que, tal vez, hubieran empujado más y mejor el contraste cuando la luminosidad del día se aplanaba apresuradamente. Ay, me dejé en casa los filtros … En fin. Hay que volver 😉

  • Equipo: Chamonix F1 : Nikkor-SW 65/4 : Nikkor-W 150/5.6 : Nikkor-M 300/9
  • Película y revelador: Foma 100 : ISO 100 : HC-110 1+63
  • Otros datos: Epson V800 : Epson Scan

Pinchar para hacer más grandes, el gran formato se debe disfrutar así ¡bien grande!

El día comenzó frío, mucho. No me decidí a montar la cámara hasta que llegamos al barrio de San Martín. Monté el Nikkor-SW 65/4 para esa primera toma. Desde entonces, uf,  gran formato peripatético con la cámara al hombro montada en el trípode. 

Siguiente parada bajo las mismísimas Casas Colgadas, la imagen más reconocible de la ciudad. Pero la que yo buscaba era la del Puente de San Pablo, el ingenio que une el casco viejo de la ciudad con el no menos vetusto convento de San Pablo, ahora convertido en Parador. Para esta toma desmonté el 65mm para usar el más adecuado Nikkor-W 150/5.6.

La siguiente parada la hicimos en el mismísimo puente para fotografiar otra de las estampas clásicas de Cuenca, la que ofrece la hoz del Huecar. Una primera con el 150…

… para cambiar rápidamente por el Nikkor-M 300/9 y así acercar un poco la vista a los detalles que se observan bajo la mole de la iglesia de San Pedro (a la derecha) …

… y de nuevo vuelta al 150, esa vez para intentar un juego de enfoque apuntando al edificio del Archivo y la fachada del Convento de San Pablo. Una pena que se me olvidará abrir el diafragma para que el efecto fuera más apreciable.

Una vez en la cuesta de subida al Parador cambié de nuevo al 300, esta vez para capturar el trasiego de turistas por el puente y también, en otra toma, para acercar la imagen de la fachada de la capilla del Convento.

Entre tanto, iban llegando las anunciadas nubes. Bajamos la cuesta de subida al Parador y nos encaminamos al barrio de la Parroquia de El Salvador. Cerca de la iglesia hay un parque recogido entre casas pintadas de colores que, pese a llevar blanco y negro, tenía ganas de fotografiar. Esta vez, de nuevo, con el Nikkor-SW 65/4

Otro imagen a la que tenía ganas es la que ofrece la esbelta torre de la iglesia de El Salvador desde el mismo parque. Ahora, con el Nikkor-W 150/5.6

Las nubes se amontonaban y la luz se empobrecía por momentos. Echamos a andar en dirección la Calle del Peso y desde allí, cuesta abajo, hasta San Juan para hacer esta fotografía con el 150…

Despúes, al final de la Calle San Juan, en donde se encuentra con Palafox, hicimos un retrato a “los turbos” …

Y para finalizar, con poca luz, disparando a 1/4 de segundo, un fotografía de la Iglesia de la Virgen de la Luz, apenas visible entre las ramas cadavéricas de los álamos de la ribera del Júcar.