Panorámicas

Aunque me siguen fascinando los retratos con poca, no,  escasísima profundidad de campo, confieso que estoy muy enganchado a la fotografía panorámica. Es habitual que ahora eche a la mochila un objetivo de 21mm, 24mm o 35mm … cuando no todos ellos, tanto en formato universal de 24×36  milímetros como en su equivalente más extremo de formato medio o gran formato. Por ejemplo, el interesantísimo SMC Pentax 6×7 45mm F4 para la, claro, Pentax 6×7; o el Nikkor-SW 65mm F4 que no falta nunca en la mochila cuando toca Chamonix 😉

Pero la fotografía panorámica es aún más extrema. Esencialmente, unir varías fotografías disparadas en secuencia para capturar una imagen que no alcanza a capturar razonablemente un objetivo ultra-angular. 

Pues bien, una forma “natural” de unir varias fotografías es exponer simultáneamente dos o tres tomas. Es decir, disfrutar de una cámara panorámica 🙂Uno de los formatos más extremos es el 6×17 ¡centímetros! Es decir, una fotografía de formato medio que abarca prácticamente TRES de las de 6×6 en una única exposición.

Es un formato caprichoso, mucho, no sólo porque implica que con un rollo de 120 sólo se podrán hacer CUATRO fotos, si no porque resultan imposibles de ampliar en el laboratorio de un aficionado convencional. En fin. 

Las cámaras panorámicas son caras. Es decir, salvando las excepciones que vienen de Rusia y las pocas que quedan de China, el panorámico es un formato “caro” de ejecutar. Pero tan, tan atractivo. Les recomiendo, para empezar con algo realmente clásico, el libro Praga Panorámica, del fotógrafo Josef Sudek, el poeta de Praga:

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Por cierto que la cámara que usó para hacer las “panos” de Praga es una joyita que me encantaría probar. Bueno, no exactamente una como la suya. La de Sudek era una Panoram Kodak nº 4, una pequeñaja que producía enormes negativos … de una película extinta hace tiempo. 


Entre tanto y con un oferta creciente, aunque no tanto si miramos los precios, he comprado una cámara sorprendente, la Malefic 6×17. Sorprendente porque sorpresa fue constatar lo bien acabada que está ¡hasta me parece elegante! Y sorprendente por los resultados que ofrece. Claro que no debería extrañar, ya que la cámara es tan buena como el objetivo que puedas montar. Resumiendo mucho: es una cámara de formato medio en la que se monta un objetivo de gran formato. Vaya, es como usar un respaldo de formato medio en una cámara de gran formato 🙂 En mi caso el objetivo es el Nikkor-SW 65mm F4. Un habitual de mi mochila “Chamonix”.

Y qué mejor sitio para empezar a probarla que cerquita de casa 😉 En las orillas del Jarama, que bien merecen una entrada propia.

Como siempre ¡PULSAR PARA AMPLIAR !

Y al menos una no tan habitual …

En las dos últimas se observa el problema que plantea un negativo tan exigente: el objetivo de gran formato debe asegurar una buen círculo de imagen a F22 o F16, de otro modo ,ay, el temido viñeteo … que, oiga, a veces no molesta … el que no se conforma, jeje. El Nikkor alcanza los 170mm a F16 ¡e infinito! En las dos últimas “enfoqué” a 10 metros lo que, la verdad, disparando a F22 resultaba casi inútil por inapreciable.

Pero ¡¡¡qué gozada!!! Ya he cargado el próximo rollo.

  • Equipo: Malefic 6×17 : Nikkor-SW 65mm f/4
  • Película y revelador: Foma 100 : HC-110 (1+63)
  • Otros datos: Epson V800 : Epson Scan

Ah, y esta es la novia:

¡Alma de Nikon!

Podéis ver otros modelos en esta página:

https://www.maleficwares.com/

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