Desconfinado en 6×17

En los primeros paseos tras varias semanas de confinamiento me apetecían panorámicas. Mucho. Aunque tengo la suerte de disfrutar de amplias vistas desde la terraza de casa, qué queréis, nada como pasear por el campo, por nuestros campos de cereal y barbecho … con la sierra de Madrid al fondo. 

Decía Corpus Barga que “[para] un buen madrileño que haya estado fuera de la corte cierto tiempo resulta un gusto y una sorpresa bajar hasta la puente segoviana“… y conmigo acierta, jajaja, por algún motivo tengo muchas fotografías del puente y las cuestas y costanillas del entorno, ya de camino al centro. No voy a negar que no tenga “mono” de Madrid. Mucho, jajaja, mucho. Supongo que también de gente, que aquello que en ocasiones es un incordio ahora me produce una extraña emoción. Recuperar la normalidad … sin aspavientos ni neocausas. La normalidad. 

En fin. Momento de disfrutar de paseos “rurales” con la Malefic 6×17.  Una cámara de “plástico” fabricada con una impresora 3D.  Un soporte suficiente para disfrutar de la calidad óptica de venerables objetivos como el Schneider Super-Angulon 90mm f/8 MC, que usé para todas las fotografías que ahora comparto. Sus negativos son de 6×18 centímetros, los mismos que ofrecía la Kodak No.1 Panoram … hace más de 100 años.

Recordad: pinchar para ver más grandes 😉

Primeras fotografías cerca de casa. Disparando Foma 200. Filtro polarizador. Creo que la Foma 100 es una película más que decente tanto en 120 como 4×5. Por algún motivo la Foma 200 parece dar menos contraste en 120 que en 134 … tengo que probar en 4×5. Por el precio, su calidad me parece más que notable, jajajaja.

Un primer plano de los trigos. Probando el “enfoque” de la Malefic ¡diría que muy satisfactoriamente! Máxima apertura ¡sin miedo!

Camino rural …

Cambio de encuadre y de película. Esta vez Rollei Retro 400s. Maravillosa emulsión que ofrece gran contraste y buena definición. Ay, aunque esta fotografía adolezca de una falta de foco evidente en la parte inferior … no es problema de la emulsión si no de la carga del rollo. El plano del negativo no era tan plano como debería .. en fin. Ya lo explicaré si alguien pregunta.

En la siguiente ¡qué pena! aún se aprecia mejor el problema comentado. También mi medición insuficiente, por cierto. Je.

Cambio de entorno y cambio de película para estas últimas cuatro fotografías. Riberas del arroyo de Torote. Ilford FP4+, de nuevo con filtro polarizador. Tarde de nubes erráticas, de esas a las que hay que pedir la vez para conservar una exposición correcta, la deseada. Escasa herrumbre en los cielos, eso sí. Faltaban al menos dos horas para la hora mágica.

Campos ya segados. Próximo hito fotográfico: ¡¡alpacas!!

…. árboles soldados …

… a pie de siega:

Y amapolas, un primer plano descentrado … en el que, claro ¡¡¡se echa en falta el COLOR!!! La próxima.

  • Equipo: Malefic 6×17 : Schneider Super-Angulon 90/8 : Filtro polarizador
  • Película y revelador: Foma 200 : Ilford FP4+ : Rollei Retro 400s : ID76 1+1
  • Otros datos: Epson V800 : Epson Scan

Campos

Paseos casi diarios. Y días de nubes, viento y fotografía.
Poca variedad. Mismo paisajes, la misma insuperable compañía. Cambian, eso sí, los cacharros 😉 Ayer tocó Chamonix F1. Gran formato en tres focales. Algo más de 4 kilos de equipo para 5 kilómetros de caminata. Caminos que peinan la raya a campos iguales de cereal casi maduro.

Nubes y viento. Dichoso viento que no dejaba tranquilos a los trigos, esos pajarillos dorados que decía un joven Lorca. Pajarillos inquietos que no aguantan la pose a un octavo de segundo. Y así nos luce el primer plano, claro. Que es lo que tiene disparar cerrando a f/22 ¡o f/32!

Primeras fotos con el Sinaron-W 75/6.8 ¡una delicia! Ligero viñeteo a f/32. Desde luego nada que me sugiera comprar un filtro “central”. Ni mucho menos. Equivalente a un 24mm … que es mi angular de referencia en formato universal.

Campos de Castilla, aunque sin la musical melancolía de los Machado …

Además del Sinaron llevaba el Nikkor-W 150/5.6. Puro equilibrio. Equivalente a un 48mm de paso universal …

… y el maravilloso Nikkor-M 300/9, tal vez mi objetivo de gran formato favorito (dejando al margen el AeroEktar, claro). Equivalente a un 96mm de paso universal .

Todas las fotos con filtro amarillo que, vaya,oscurecieron aún más el vientre azulado de las nubes bajas.

Misma perspectiva que la anterior … pero alejando la mirada. Otra vez el Sinaron:

Las nubes, las olas tibias del cielo, eran una tentación que no podía resistir. Primero con el Nikkor-W 150/5.6

Y luego acercando la mirada con el 300mm:

  • Equipo: Chamonix F1 : Sinaron 75/6.8 MC 102º : Nikkor-W 150/5.6 : Nikkor-M 300/9
  • Película y revelador: Foma 100 : ISO 100 : HC-110 1+63
  • Otros datos: Epson V800 : Epson Scan

Panorámicas

Aunque me siguen fascinando los retratos con poca, no,  escasísima profundidad de campo, confieso que estoy muy enganchado a la fotografía panorámica. Es habitual que ahora eche a la mochila un objetivo de 21mm, 24mm o 35mm … cuando no todos ellos, tanto en formato universal de 24×36  milímetros como en su equivalente más extremo de formato medio o gran formato. Por ejemplo, el interesantísimo SMC Pentax 6×7 45mm F4 para la, claro, Pentax 6×7; o el Nikkor-SW 65mm F4 que no falta nunca en la mochila cuando toca Chamonix 😉

Pero la fotografía panorámica es aún más extrema. Esencialmente, unir varías fotografías disparadas en secuencia para capturar una imagen que no alcanza a capturar razonablemente un objetivo ultra-angular. 

Pues bien, una forma “natural” de unir varias fotografías es exponer simultáneamente dos o tres tomas. Es decir, disfrutar de una cámara panorámica 🙂Uno de los formatos más extremos es el 6×17 ¡centímetros! Es decir, una fotografía de formato medio que abarca prácticamente TRES de las de 6×6 en una única exposición.

Es un formato caprichoso, mucho, no sólo porque implica que con un rollo de 120 sólo se podrán hacer CUATRO fotos, si no porque resultan imposibles de ampliar en el laboratorio de un aficionado convencional. En fin. 

Las cámaras panorámicas son caras. Es decir, salvando las excepciones que vienen de Rusia y las pocas que quedan de China, el panorámico es un formato “caro” de ejecutar. Pero tan, tan atractivo. Les recomiendo, para empezar con algo realmente clásico, el libro Praga Panorámica, del fotógrafo Josef Sudek, el poeta de Praga:

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Por cierto que la cámara que usó para hacer las “panos” de Praga es una joyita que me encantaría probar. Bueno, no exactamente una como la suya. La de Sudek era una Panoram Kodak nº 4, una pequeñaja que producía enormes negativos … de una película extinta hace tiempo. 


Entre tanto y con un oferta creciente, aunque no tanto si miramos los precios, he comprado una cámara sorprendente, la Malefic 6×17. Sorprendente porque sorpresa fue constatar lo bien acabada que está ¡hasta me parece elegante! Y sorprendente por los resultados que ofrece. Claro que no debería extrañar, ya que la cámara es tan buena como el objetivo que puedas montar. Resumiendo mucho: es una cámara de formato medio en la que se monta un objetivo de gran formato. Vaya, es como usar un respaldo de formato medio en una cámara de gran formato 🙂 En mi caso el objetivo es el Nikkor-SW 65mm F4. Un habitual de mi mochila “Chamonix”.

Y qué mejor sitio para empezar a probarla que cerquita de casa 😉 En las orillas del Jarama, que bien merecen una entrada propia.

Como siempre ¡PULSAR PARA AMPLIAR !

Y al menos una no tan habitual …

En las dos últimas se observa el problema que plantea un negativo tan exigente: el objetivo de gran formato debe asegurar una buen círculo de imagen a F22 o F16, de otro modo ,ay, el temido viñeteo … que, oiga, a veces no molesta … el que no se conforma, jeje. El Nikkor alcanza los 170mm a F16 ¡e infinito! En las dos últimas “enfoqué” a 10 metros lo que, la verdad, disparando a F22 resultaba casi inútil por inapreciable.

Pero ¡¡¡qué gozada!!! Ya he cargado el próximo rollo.

  • Equipo: Malefic 6×17 : Nikkor-SW 65mm f/4
  • Película y revelador: Foma 100 : HC-110 (1+63)
  • Otros datos: Epson V800 : Epson Scan

Ah, y esta es la novia:

¡Alma de Nikon!

Podéis ver otros modelos en esta página:

https://www.maleficwares.com/

Cuenca, otra vez

Cuenca de nuevo, esta vez en “gran formato”.

Mañana de paseo fotográfico por la bellísima ciudad de Cuenca. Me quedé con ganas de más pero lo cierto es que sólo llevé 16 placas. Aunque Foma 100 no lleva mucha plata, jejeje, las placas “pesan” como cualquier pata negra cuando van cargadas en sus chasis … 8 en total. Mañana de estreno. Sí, un estupendo Manfrotto 055 de aluminio que, acompañado de su rótula Manfrotto 410 superaban los 3,5 kilos de peso. Sarna con gusto … 

El Manfrotto ha supuesto una mejora notable en mi experiencia con la Chamonix. Su robustez y la facilidad de manejo de la 410 facilitan un experiencia fluida … más fluida. 

No me quejo del rendimiento de la Foma 100, ni de los resultados del revelado con HC-110, pero seguramente hubieran sido mejores con FP4 o HP5 … vale, obvio, aunque es cierto que sobre todo los eché de menos en las últimas fotos pensando que, tal vez, hubieran empujado más y mejor el contraste cuando la luminosidad del día se aplanaba apresuradamente. Ay, me dejé en casa los filtros … En fin. Hay que volver 😉

  • Equipo: Chamonix F1 : Nikkor-SW 65/4 : Nikkor-W 150/5.6 : Nikkor-M 300/9
  • Película y revelador: Foma 100 : ISO 100 : HC-110 1+63
  • Otros datos: Epson V800 : Epson Scan

Pinchar para hacer más grandes, el gran formato se debe disfrutar así ¡bien grande!

El día comenzó frío, mucho. No me decidí a montar la cámara hasta que llegamos al barrio de San Martín. Monté el Nikkor-SW 65/4 para esa primera toma. Desde entonces, uf,  gran formato peripatético con la cámara al hombro montada en el trípode. 

Siguiente parada bajo las mismísimas Casas Colgadas, la imagen más reconocible de la ciudad. Pero la que yo buscaba era la del Puente de San Pablo, el ingenio que une el casco viejo de la ciudad con el no menos vetusto convento de San Pablo, ahora convertido en Parador. Para esta toma desmonté el 65mm para usar el más adecuado Nikkor-W 150/5.6.

La siguiente parada la hicimos en el mismísimo puente para fotografiar otra de las estampas clásicas de Cuenca, la que ofrece la hoz del Huecar. Una primera con el 150…

… para cambiar rápidamente por el Nikkor-M 300/9 y así acercar un poco la vista a los detalles que se observan bajo la mole de la iglesia de San Pedro (a la derecha) …

… y de nuevo vuelta al 150, esa vez para intentar un juego de enfoque apuntando al edificio del Archivo y la fachada del Convento de San Pablo. Una pena que se me olvidará abrir el diafragma para que el efecto fuera más apreciable.

Una vez en la cuesta de subida al Parador cambié de nuevo al 300, esta vez para capturar el trasiego de turistas por el puente y también, en otra toma, para acercar la imagen de la fachada de la capilla del Convento.

Entre tanto, iban llegando las anunciadas nubes. Bajamos la cuesta de subida al Parador y nos encaminamos al barrio de la Parroquia de El Salvador. Cerca de la iglesia hay un parque recogido entre casas pintadas de colores que, pese a llevar blanco y negro, tenía ganas de fotografiar. Esta vez, de nuevo, con el Nikkor-SW 65/4

Otro imagen a la que tenía ganas es la que ofrece la esbelta torre de la iglesia de El Salvador desde el mismo parque. Ahora, con el Nikkor-W 150/5.6

Las nubes se amontonaban y la luz se empobrecía por momentos. Echamos a andar en dirección la Calle del Peso y desde allí, cuesta abajo, hasta San Juan para hacer esta fotografía con el 150…

Despúes, al final de la Calle San Juan, en donde se encuentra con Palafox, hicimos un retrato a “los turbos” …

Y para finalizar, con poca luz, disparando a 1/4 de segundo, un fotografía de la Iglesia de la Virgen de la Luz, apenas visible entre las ramas cadavéricas de los álamos de la ribera del Júcar.

Paseo con pseudo-Welta Rak

Paseo de invierno. Al menos de tiempo invernal 😉 Una niebla ideal para fotografiar árboles desnudos. Lamentablemente cuando planté el trípode comenzaba a levantar. Llevé la pseudo Welta 9×12 y sus 6 chasis cargados con Foma 100.
Digo “pseudo” porque esta cámara parece un aparato fabricado como “marca blanca”. No hay indicación de un fabricante reconocible, como Voigtländer, Ihagee, Ica o … Welta . Pero bien podría ser uno de ellos el que la fabricó para su venta por un “Corte Inglés” de la época. Aunque, al parecer, no era propio de Voigtländer pero sí de los otros y algunos más de la época, como Wirgin, conocido por sus Edixas. En cualquier caso es una cámara fabricada por alguno de los grandes fabricantes alemanes de entreguerras. Aunque es difícil de saber cuál, apuesto que se trata de una Welta Rak fabricado para un tercero que la comercializó, como digo, sin ninguna referencia.

Por lo que vengo leyendo, esta cámara es una rareza. Al parecer, las cámaras fabricadas para grandes distribuidores eran más básicas. Lo habitual es que fabricaran un cuerpo sencillo, sin objetivo ni obturador. Imagino que el distribuidor negociaba con firmas como Gauthier (Alfred Gauthier Calmbach, ahora Prontor), la compra del IBSOR para luego montarlo en el cuerpo. Y es que este cuerpo viene realmente completo: visor “deportivo”, visor “reflex” y cristal trasero + desplazamientos “arriba-abajo”, “izquierda derecha”.

El objetivo es un Schneider Radionar 135/4.5, uno verdaderamente “rápido” para lo que se acostumbraba; un triplete fabricado entre 1.925 y 1.928. Apertura máxima f/4,5 y mínima f/25.
Como he adelantado, el obturador es un IBSOR fabricado por Alfred Gauthier Calmbach, tal y como se puede deducir por el logo del círculo que encierra las tres iniciales AGC. Velocidades de 1 a 1/100, además de B.

En cuanto a su manejo, je, pelín más farragoso que una Chamonix o la Graflex. Se echa en falta el graflok, es decir, el elemento que facilita la inserción del chasis de película sin necesidad de desmontar el cristal de enfoque. Esto para retratos, en pleno siglo XXI, je, no es detalle menor ya que obliga al sufrido retratado a aguantar un pelín más de lo que ya de por sí exige el gran formato. Otro detalle importante es que tampoco se facilita el cambiar objetivos. Vamos, que no se pensaron para dar esa facilidad. Sin embargo para hacer fotografías de calle o paisajes sí es resultona. Mejor con un objetivo algo más angular, claro, pero lo esencial en este caso es el peso y el tamaño. Así, por ejemplo, hoy he salido con una bolsa normal (la Passport Sling de Lowepro) en la que llevaba esta cámara, sus seis chasis, fotómetro … y Rolleiflex 😉

Por cierto, sobre los chasis. Al contrario que los de 4×5 de la Chamo, estos de 9×12 sólo admiten UNA hoja. En realidad eran chasis para emulsión con soporte de cristal … tuve que comprar un adaptador.

En fin, para repetir con un día que dé más contraste a las tomas.

  • Equipo: pseudo-Welta Rak: Schneider Radionar 135/4.5
  • Película y revelador: Foma 100 : ISO 100 : HC-110 1+47 (7’30”) 
  • Otros datos: Epson V800 : Epson Scan

La cámara: