Paseo con pseudo-Welta Rak

Paseo de invierno. Al menos de tiempo invernal 😉 Una niebla ideal para fotografiar árboles desnudos. Lamentablemente cuando planté el trípode comenzaba a levantar. Llevé la pseudo Welta 9×12 y sus 6 chasis cargados con Foma 100.
Digo “pseudo” porque esta cámara parece un aparato fabricado como “marca blanca”. No hay indicación de un fabricante reconocible, como Voigtländer, Ihagee, Ica o … Welta . Pero bien podría ser uno de ellos el que la fabricó para su venta por un “Corte Inglés” de la época. Aunque, al parecer, no era propio de Voigtländer pero sí de los otros y algunos más de la época, como Wirgin, conocido por sus Edixas. En cualquier caso es una cámara fabricada por alguno de los grandes fabricantes alemanes de entreguerras. Aunque es difícil de saber cuál, apuesto que se trata de una Welta Rak fabricado para un tercero que la comercializó, como digo, sin ninguna referencia.

Por lo que vengo leyendo, esta cámara es una rareza. Al parecer, las cámaras fabricadas para grandes distribuidores eran más básicas. Lo habitual es que fabricaran un cuerpo sencillo, sin objetivo ni obturador. Imagino que el distribuidor negociaba con firmas como Gauthier (Alfred Gauthier Calmbach, ahora Prontor), la compra del IBSOR para luego montarlo en el cuerpo. Y es que este cuerpo viene realmente completo: visor “deportivo”, visor “reflex” y cristal trasero + desplazamientos “arriba-abajo”, “izquierda derecha”.

El objetivo es un Schneider Radionar 135/4.5, uno verdaderamente “rápido” para lo que se acostumbraba; un triplete fabricado entre 1.925 y 1.928. Apertura máxima f/4,5 y mínima f/25.
Como he adelantado, el obturador es un IBSOR fabricado por Alfred Gauthier Calmbach, tal y como se puede deducir por el logo del círculo que encierra las tres iniciales AGC. Velocidades de 1 a 1/100, además de B.

En cuanto a su manejo, je, pelín más farragoso que una Chamonix o la Graflex. Se echa en falta el graflok, es decir, el elemento que facilita la inserción del chasis de película sin necesidad de desmontar el cristal de enfoque. Esto para retratos, en pleno siglo XXI, je, no es detalle menor ya que obliga al sufrido retratado a aguantar un pelín más de lo que ya de por sí exige el gran formato. Otro detalle importante es que tampoco se facilita el cambiar objetivos. Vamos, que no se pensaron para dar esa facilidad. Sin embargo para hacer fotografías de calle o paisajes sí es resultona. Mejor con un objetivo algo más angular, claro, pero lo esencial en este caso es el peso y el tamaño. Así, por ejemplo, hoy he salido con una bolsa normal (la Passport Sling de Lowepro) en la que llevaba esta cámara, sus seis chasis, fotómetro … y Rolleiflex 😉

Por cierto, sobre los chasis. Al contrario que los de 4×5 de la Chamo, estos de 9×12 sólo admiten UNA hoja. En realidad eran chasis para emulsión con soporte de cristal … tuve que comprar un adaptador.

En fin, para repetir con un día que dé más contraste a las tomas.

  • Equipo: pseudo-Welta Rak: Schneider Radionar 135/4.5
  • Película y revelador: Foma 100 : ISO 100 : HC-110 1+47 (7’30”) 
  • Otros datos: Epson V800 : Epson Scan

La cámara:

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